martes, 30 de enero de 2018

Disco Recomendado: LCD Soundsystem regresa con su álbum "American Dream"


Como pocos grupos contemporáneos, LCD Soundsystem encarnó el espíritu de una época marcada por el revivalismo antes que por la innovación. Pero ningún otro tuvo el carácter y la valentía que si tuvo James Murphy para sonar diferente, mejor y más desafiante que el resto. En los tres discos que lanzaron durante la década pasada presentaron a muchos de nosotros la historia del post-punk y el mutant funk desde una mirada actualizada pero que al mismo tiempo era como un documental de tiempos más libres de ataduras estilisticas en la música alternativa.

Álbumes notables, conciertos alucinantes, y un status entre los jóvenes al que no se podía ser indiferente. Un día de febrero en 2011, Murphy decide disolver la banda en su pico de popularidad con un memorable concierto en el Madison Square Garden. En 2016 se reúnen en Coachella e inician una gira mundial paralelo a la creación de un nuevo álbum. La suspicacia por poner en juego un catálogo hasta entonces intachable era considerable, y los primeros adelantos aunque gustaban no eran "eso" que sabían ser.

No obstante, también cabe remarcar que su regreso se da en un momento donde la cultura popular se alinea a favor de lo que LCD Soundsystem representa para muchos de nosotros. El reencauche de elementos de la cultura popular como las películas It, Blade Runner y Star Wars, la aparición en cartelera el año pasado de Atomic Blonde, una caricatura de la Guerra Fría disfrazada de película de acción, y la adhesión que ha despertado Stranger Things entre los nostálgicos más tercos que existen (los millenials, por supuesto) han llevado a que el momento sea el correcto.

Al escuchar el álbum completo ese contexto se retuerce, refunfuña, se rebela contra ese destino inevitable de querer recapturar una vez más los años más desafiantes del post-punk, el synthpop, el mutant funk y el new romantic. No tiene mucho éxito en la tarea, pero afortunadamente las canciones son pura catarsis, una tras otra. Claro que, si algo debe destacarse del flujo de "American Dream" es sin duda el hecho de que cada canción que pasa se revela de algún modo contra su antecesora.


Van directo al gran con el synthpop dramático y enrarecido de "Oh Baby", con beats extraños, teclados prolongados y un Murphy que con su voz imponente y lastimera dice "presente". Ese arranque cede paso al mutant disco (con el mutant subrayado con rojo) en "Other Voices", muy en la linea de Talking Heads pero también en la de grupos pioneros del mutant disco como Liquid Liquid o Was (Not Was). Le sigue "I Used To", donde las elecciones de bajo y batería le confieren al tema un ímpetu especialmente notable. Podría decirse que el mutant disco se mantiene, pero en esa pista en particular es como si quisieran disolverlo en un mar de psicodelia mientras la misma canción se opone a eso. Es un forcejeo entre compositor y composición donde el ganador no es claro.

Murphy deja ver su lado más "digerible" en "Change Yr Mind"', cadenciosa, con guitarras todavía dependientes del mutant disco que con el paso de los minutos se transforman en un ejercicio sintetico donde la fuerza de la sencillez prima sobre la melodía o el ritmo.contagioso de otros sencillos de la banda.


Por si creíamos que no tenían algo más para tirarnos, LCD Soundsystem le deja espacio al tribalismo minimalista al mejor estilo de Public Image Ltd. en "How Do You Sleep?". Las percusiones en plan selvático van cediendo paso a un momento celestial pero a la vez absurdo donde unos sintetizadores decididamente minimalistas se apoderan del ambiente hasta dominarlo por completo, al mejor estilo de su clásico, la inmortal "Dance Yrself Clean". Simplemente espectacular, al punto que esos nueve minutos justifican mejor que cualquier otra cosa su regreso a la vida para continuar escribiendo páginas en su historia.


Aparece entonces el primer sencillo de esta era, "Tonite", que recuerda notablemente a los primeros Daft Punk. No llama tanto la atención a la primera, pero cobra más sentido como un engranaje que conforma "American Dream", como haciendo parte de una totalidad. Por su parte, "Call The Police" es un synthpop aun más deforme que los del principio. Cruza krautrock con instintos new wave en lo más parecido al Bowie berlinés que hayan grabado nunca, mientras Murphy utiliza un registro ligeramente romántico.


En los últimos temas como que el LP decide desintegrarse o diluirse en un mar de ruidos sintéticos. Ese proceso se aprecia primero en la canción "American Dream", donde Murphy vuelve a ponerse dramático en la voz, conservando algunos de los principios esenciales de la canción anterior. Suena como un vals para proclamar el final del ideal de nación estadounidense. Luego, en "Emotional Haircut" se aprecian tintes industriales entrecruzados con los golpes típicos del krautrock en un todo que estremece con esas inevitables referencias a Joy Division, Gang Of Four o The Fall que salen de las guitarras, más y más intensas conforme pasan los minutos. Por ultimo, en "Black Screen" los teclados tienen un último momento de gloria mientras las maquinas se van apagando al ritmo de un piano solitario pero firme, casi como si las intenciones de Murphy pasaran por hacer un marcapáginas.


En términos del desafío y lo atractivo que este puede resultar, es su mejor álbum. En palabras de Murphy es la placa donde más han disfrutado el proceso, y por el resultado tan delirante cobra bastante fuerza esa afirmación. Aun tienen esa chispa, esa dosis de locura que nos llevó a seguirlos y ser tachados de "raros" por el ciudadano común. Aun saben rendir culto a sus ídolos sin caer descaradamente en el plagio. Y aun saben hacer del revivalismo y la nostalgia por el pasado un arma subversiva, implacable y adictiva, misma de la que seremos testigos por segunda vez en unas pocas semanas, en el marco del Festival Estereo Picnic.

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